lunes, 28 de octubre de 2013


16/10/2013 Miércoles.

Decimosexto día del décimo mes del decimotercer año del segundo milenio.

Villaviciosa de Odón (Madrid)

Hoy debía encontrarme por primera vez con todos y cada uno de mis alumnos.

Aunque algunos de ellas no lo sean oficialmente por temas burocráticos (me refiero a los alumnos de Educación Secundaria Obligatoria y de Educación Secundaria para Personas Adultas), desde el primer momento en que me comunicaron que conviviría con ellos, tomé la determinación, y sobre todo la responsabilidad, de considerarlos como parte de mi alumnado del Aula Itinerante del CirKus Kaos, lugar donde está “mi cole”. “El cole del Kaos”, como hemos querido llamarlo.

La cita con los que iban (y van) a ser mis alumnos, y “nuevos vecinos” (y seguramente que pronto también se conviertan como en parte de mi familia), estaba programada para las 9:00 de la mañana y no dudaría más de una hora.

Allí aparecieron todos. Fueron llegando poco a poco, y fuimos presentándonos de manera “formal” con un apretón de manos (jajajajajaja…, eso les pilló a todos por sorpresa, pero siempre había pensado que creo que es la mejor manera de comenzar a enseñarles desde el primer día cómo se presentan en la vida cotidiana las personas, ¿no?, jajajajaja…). Esta primera forma de romper el hielo me hizo mucha gracia porque, los mayores sobre todo, se metieron en su papel de “soy una persona formal” (jajajajaja…).

Ellos son MS, GA, AS, ÁQ, EP y DI. Todos y cada uno de ellos de edades y cursos diferentes, incluyendo, como dije antes, a los de Educación Secundaria Obligatoria y Educación Secundaria para Personas Adultas).

Una vez que estuvieron todos sentados y colocados en “sus sillas y mesas” (porque éstas siempre habían sido las mismas y siempre habían estado distribuidas de igual forma en los últimos años), comencé a presentarme y a hablarles un poco de mí. Lo justo y necesario, sin entrar en detalles.

Luego les debería llegar el turno a ellos. Pero para “conocerlos” un poco mejor, les tenía preparado una pequeña batería de preguntas que quería que me escribieran en folio, y de esta forma “conocerlos” también algo más a través de su caligrafía…

Las preguntas que les fui formulando fueron muy sencillas:

1.    Escribe tu nombre y apellidos.

2.    Escribe con números tu fecha de nacimiento.

3.    Suma las tres cifras de tu fecha de nacimiento.

4.    Escribe cuáles son tus hobbies.

5.    ¿Cuál fue el último libro o cómic que leíste? Cuéntame algo sobre él.

6.    ¿En qué países has estado o conoces? ¿Cuál de ellos te gustó más? ¿Por qué?

Evidentemente los más pequeños no podían contestar a este tipo de preguntas (y menos por escrito), por lo que, mientras los “mayores” iban respondiendo a cada una de las preguntas que les iba lanzando, para ellos tenía preparado algo de lo que más les gusta…, ¡dibujar! Les repartí folios y colores de diferentes tipos (ceras, rotuladores…), y se dedicaron a “expresarse libremente” como mejor saben los niños, a través de los dibujos.

Conforme iban pasando las preguntas, más se iban poniendo de acuerdo entre todos para hacerme el mismo “test” (aunque por ellos las preguntas hubieran sido “otras”, jajajajaja…). Así, sin ningún tipo de problema, me las fueron haciendo y yo las fui respondiendo, hasta que llegó las 10:00 de la mañana y, tal y como había previsto, dimos por terminada la primera jornada lectiva de la que espero se convierta en una experiencia inolvidable. Ser “maestro de escuela”, como diría mi abuelo Manolo (maestro también), en el circo.

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