martes, 29 de octubre de 2013




17/10/2013 Jueves.

Decimoséptimo día del décimo mes del decimotercer año del segundo milenio.

Villaviciosa de Odón (Madrid)
 
Hoy, tal y como se me comunicó, teníamos prevista la visita de los inspectores. Vendrían a revisar el estado inicial de las caravanas (mi vivienda y el cole).
 
La mañana comenzó como tenía previsto, con una puesta en común de las que podrían y debían ser las normas de clase. Todos poco a poco fueron aportando sus ideas y mejorando la de los demás. Sinceramente fue un trabajo muy agradable. Todos pedían y cumplían con el turno de palabra, y la verdad que la sensación fue buena.

Justo cuando estábamos acabando hicieron acto de presencia los inspectores, dos personas muy encantadoras, y desde el mismo momento en que pusieron el primer pie en el aula atrajeron la atención de los alumnos (sobre todo de los más pequeños), sin dejar de lado la verdadera tarea que les había traído a visitarnos. El trato con los alumnos fue realmente exquisito.

Mientras valoraban las instalaciones, recursos y materiales destinados al colegio, les pedí a los cuatro alumnos mayores que por favor hicieran una pequeña redacción explicándome de qué iba el espectáculo del circo, poniéndose ellos en el lugar del espectador. Evidentemente el fin de esta redacción no era el mantenerlos ocupados, sino poder tener, además de las preguntas de ayer, una primera información y evaluación sobre su nivel lingüístico y de escritura. Mientras los mayores hacían esto, los pequeños estuvieron coloreando y haciendo algunas fichas de iniciación a la escritura.

Tras haber sido evaluado primero el estado del aula, y quedándose los alumnos en compañía de uno de los inspectores, quien les hacía preguntas muy divertidas de todo tipo, acompañé a la inspectora a revisar el estado de la caravana destinada a mi vivienda. El resultado de esta inspección fue muy positivo, todo lo contrario de la opinión que tuvo del aula, la cual debería ser cambiada en un plazo máximo de un mes y medio, ya que las condiciones y requisitos que se exigían por parte del Ministerio de Educación no eran las que presentaba el espacio que el circo había habilitado en un principio como lugar para dar clases. De hecho hubo una anécdota muy graciosa (y que cuento a continuación) protagonizada por EP y la inspectora cuando ésta fue a cerrar la puerta, que le hizo aferrarse aún más a esta decisión de que en un plazo no superior a ese mes y medio debemos tener cole nuevo.

La anécdota fue la siguiente… Mientras estábamos en clase, la inspectora fue a cerrar la puerta de la clase, quedándose con el pomo en la mano. Casualmente, fuera del aula, estaban algunos de los empleados y representantes de la empresa del circo, a quiénes les comunicamos lo que había ocurrido. Cuando varios de ellos se acercaron sonriendo para ver qué había ocurrido y qué niño había sido el que “había roto la puerta” (ya presuponiendo que debía haber sido alguno de los niños, jajajajaja…), EP (con afán imagino de evitar la burla de los trabajadores) no dudó en contestar a viva voz “¡Ha sido ella! ¡Ha sido ella!”, y señalando a la inspectora, que había sido esa señora la que había “roto” la puerta…, jajajaja…

La visita de los inspectores concluyó con una pequeña reunión entre la empresa circense y la inspección, momento que aprovechamos para hacer nuestro primer recreo del curso y comenzar a conocernos un poco más contándonos anécdotas entre risas.

Pero todo lo bueno llega a su fin, y después de despedirnos todos de los inspectores, volvimos a la que, al parecer, deberá ser nuestra “antigua” clase para comenzar a trabajar.

Pedí a GA, AS y ÁQ que se pusieran lo más cerca posible entre ellos para que, con mi ordenador, realizaran una primera prueba de evaluación inicial de Matemáticas destinada a 5º nivel de Educación Primaria.

Los pequeños, a su vez, dedicaban el tiempo a crear infinidad de formas con la plastilina, y yo me dediqué a comentarle a MS cómo podría organizar todo su trabajo, para de esa forma también poder convertirme en su orientador, comenzando su trabajo por saber qué asignaturas tendría a lo largo del curso, con qué tipo de materiales y/o recursos contaba o debía contar para el estudio, cuáles eran sus profesores y cómo podría ponerse en contacto con ellos en caso de necesidad, cuáles serían las fechas para la entrega de trabajos y exámenes, etc. Es decir, básicamente, tratamiento de la información.
Así, mientras todos trabajaban cada cual en lo suyo, llegó para ellos la hora de irse a casa, ya que yo debía continuar con mi trabajo de “después del cole” (organización del aula, revisión de emails, etc.).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada