domingo, 10 de noviembre de 2013


7/11/2013 Jueves.

Séptimo día del onceavo mes del decimotercer año del segundo milenio.

Seseña (Toledo)

Hoy tendríamos una visita muy especial. Nuria, la orientadora, vendría a vernos. Su llegada era una auténtica expectación.

             Mientras llegaba y no llegaba Nuria fui diciéndoles a cada uno cuáles serían sus tareas, aunque MS ya de forma autónoma sabía que debía continuar con sus quincenas, y para el de hoy elegiría las de Lengua Extranjera: Inglés, lo que le llevaría todo el día, sin tener en cuenta la parte de Educación Física, que como siempre hacen todos juntos.

            A GA sólo le pediría que fuera revisando las tareas, por si se nos hubiera quedado algo sin mirar o repasar. No quería que se metiera mucho en su trabajo diario porque imaginaba que Nuria estaría bastante tiempo atendiéndolo a él, así que los pocos minutos que pasaron desde que comenzamos el día hasta que llegó Nuria los dedicó a repasar un poco sus tareas. El resto del día lo ocuparía con ella, y ella con él.

            ÁQ tendría que trabajar también solo hoy, aunque su tarea no sería muy complicada. Debería reconocer el género y número en los adjetivos, así que le pediría que retomara las tareas del día anterior y que escribiera los mismos adjetivos que había utilizado para describir a una persona, para ponerlos en el otro género y en los plurales.

 
            AS también tendría una tarea sencilla, reconocer los sujetos y verbos en otro fragmento de lectura, y cuando acabara debería seguir leyendo, a lo que se unirían los más pequeños conmigo después de su primera tarea, organizar los materiales de los cajones del aula.   

 
 
Después de esta primera parte y aprovechando el buen tiempo y la cercanía del campo de fútbol sala, aprovechamos todos para irnos allí a pasar el recreo. Mientras que los mayores jugaban un poco a su aire, yo me dedicaría con EP y Nuria a recoger hojas secas para nuestro futuro árbol.

Estando ya cerca del parque infantil y de las pista de baloncesto, aprovecharíamos para llevar a cabo la sesión de Educación Física. A los cuatro mayores les propondría un juego en el que tendrían que intentar dar al tablero o colar el balón por la canasta utilizando los pies, y a los dos pequeños nos lo llevaríamos Nuria y yo a la acera de enfrente para que pudieran hacer ejercicios y actividades de psicomotricidad…, que al final se convertiría en un juego libre, de ficción o simbólico, ya que simularían ser los regentes de un restaurante al que estuvimos como invitados Nuria y yo.

Antes de que acabáramos “nuestro menú” les pedí a los mayores que se nos unieran para hacer la parte de relajación y vuelta a la calma, no sin antes hacer ejercicios de fuerza de brazos.





 
Ya de vuelta en la clase Nuria seguiría atendiendo a GA, MS continuaría con sus actividades de Lengua Extranjera, y AS y ÁQ volverían a trabajar juntos las fracciones mixtas. Mientras todos se ocupaban de sus tareas, yo les leería un nuevo cuento a los pequeños, quienes, una vez acabado éste, y aprovechando el comienzo de la última hora, tendrían que acompañarme una vez más a tirar la basura de los cubos de colores, sin saber qué actividad les propondría para acabar el día… Pintar de blanco algunas de esas hojas que habíamos recogido durante el recreo para regalárselas a Nuria…, y tan encantados que lo hicieron…, pero eso sí, la impaciencia por darle el regalo les haría casi que lo descubrieran antes de tiempo (jajajajaja…).

 


Así, con un regalo de los más pequeños (pero de partes de todos) despedimos a Nuria al finalizar el día en el cole, esperando volver a verla muy pronto…

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